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En un mundo que durante siglos ha intentado borrarnos, silenciarnos o relegarnos a los márgenes, nombrar la realidad es un acto político, justo y necesario.

Mencionar, llamar, citar, nominar, proclamar, utilizar una palabra para nombrar algo es una forma de darle existencia, reconocimiento y espacio, por ello pensamos que el término que nos define, LESBIANA, es importante, mágico y tiene una historia detrás interesante y bella.

Nuestro nombre viene de Safo de Lesbos, poetisa del S. VI a. C., una de los personajes más conocidos y célebres de la Antigua Grecia, algo enormemente raro y extraordinario para la época.

Tabla de contenidos

1. ¿De dónde venimos y cómo nombramos nuestra historia? 

Las palabras que utilizamos hoy para definir quiénes somos, a quiénes amamos y cómo habitamos el deseo,  tienen un origen y una genealogía profunda, cargada de poesía, batallas, estudios académicos, pero, sobre todo, de una resistencia inquebrantable que ha llegado hasta nuestros días.

Si alguna vez te has preguntado de dónde viene la palabra “lesbiana” o qué significa exactamente el término “sáfico”, este pequeño recorrido por la historia es para ti. 

Viajaremos desde las costas de la antigua Grecia hasta los debates contemporáneos de la comunidad LBTQ+, descubriendo cómo un nombre cambió para siempre el curso de nuestra visibilidad.

2. Safo de Lesbos: La madre de la poesía y el deseo entre mujeres

2.1. ¿Quién fue Safo y por qué su obra revolucionó la antigua Grecia?

Para entender el origen de nuestra historia cultural, debemos remontarnos a la isla de Lesbos, situada en el mar Egeo, alrededor del siglo VI a.C. Allí vivió Safo, una aristócrata y poetisa cuya genialidad literaria dejó boquiabierto al mundo antiguo. 

Platón llegó a catalogarla como la «décima musa» debido a la gran belleza y calidad de sus composiciones líricas.

Safo nació en Mitilene, capital de la isla de Lesbos, de ahí en término “lesbiana” que explicaremos mejor un poco más abajo.

En aquella época, se presupone (y digo presupone porque no hay pruebas, solo posibles indicios y afán de maquillar su vida y la clara temática de sus poema), que Safo lideraba un círculo o thiasos, una comunidad de mujeres jóvenes dedicada al culto a las musas, la música, la danza y la educación estética. 

Lejos de la reclusión obligatoria a la que se sometía a las mujeres en otras ciudades griegas como Atenas, el entorno de Safo era privilegiado y gozaba de cierta libertad.

Algunos estudios, hablan de que tal “thiasos” no existía como tal, solo Safo y un círculo cercano de amigas/amantes a las que dedicaba sus poemas, mujeres de familias nobles que vivían su amor y deseo con una libertad parecida a la de los hombres jóvenes y de buena familia de la época.

Safo fue una mujer y personaje muy famoso en la Antigua Grecia, se decoraban vasijas de cerámica con su figura y se acuñó monedas con su cara.

Margaret Reynolds, experta en la figura de la poeta, dice que la fama de Safo era en su época equivalente a salir hoy en un show televisivo de máxima audiencia. 

2.2. Los poemas a Afrodita y la expresión del deseo sáfico

La obra de Safo destaca por centrarse en la experiencia humana íntima, el dolor que produce en las personas los celos, la belleza infinita de la naturaleza y, de manera muy especial, la pasión amorosa y el deseo sexual hacia otras mujeres. 

Nuestra querida poetisa diagnosticó el mal de amores hace millones de años y también los síntomas del deseo: 

“oir zumbidos en sus oidos”, 

“se me va el habla”, 

“se me rompe la lengua”, 

“mis ojos no ven, ni oigo”.

E importante, Safo escribió sobre el deseo hacia mujeres y hombres, ella daba importancia a la libertad de sentir y expresar con naturalidad y sin encorsetamiento.

No se conoce precedente de esto en la historia de la humanidad, de que una mujer expresara su deseo por otra mujer, lo cantará, lo normalizara y fuese reconocida por la calidad de sus poemas, igual que muchos poetas o escritores de la época como Sócrates.

Aunque se sabe que escribió 9 libros de poemas, más de 10.000 versos que se conservaban en la Biblioteca de Alejandría y que se copiaban y transcribieron para la educación de nobles y su divulgación, son pocos versos los que han llegado hasta nuestros días.

Algunas estudiosas piensan que dada la temática de sus poemas, la historia escrita por hombres, hombres que decidieron no transcribir más sus poemas o quemarlos por no ajustarse a su ideales de moral. Otras investigadoras creen que no tenemos más versos de Safo porque casi no se conserva nada de la época Arcaica, tampoco de sus coetáneos hombres.

El único poema completo conservado es la “Oda a Afrodita”, donde Safo invoca a la diosa del amor para que interceda en sus penas, pesares románticos por otra mujer.

Sus versos destilaban una intensidad erótica y emocional tan honesta que institucionalizaron una nueva forma de entender la lírica: una poesía centrada en el afecto entre mujeres y una estrofa propia, la sáfica (3 endecasílabos + 1 pentasílabo), utilizada por poetas a lo largo de la historia y que ha llegado hasta nuestros días.

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